DESARROLLO PSICOSEXUAL DEL NIÑO

Desde que el niño nace pasará por una serie de etapas hasta adquirir el sentido de su identidad personal. Es importante que durante ese proceso se sienta cómodo con su sexualidad.

Es importante distiguir:

  •  Identidad de género: Se refiere a la diferencia biológica donde una persona se identifica como varón o mujer.
  •  Identificación de los papeles sexuales: Se refiere a las conductas, capacidades y características asociadas a un sexo en particular.images

La estereotipia sexual es un proceso del desarrollo psicosocial donde el niño no sólo consigue una identidad de género, sino también los motivos, valores y conductas que en su cultura se consideran apropiados para los miembros de su sexo biológico. Comienza mucho antes de lo que se pensaba y se prolonga hasta bien entrada la edad adulta.

El aprendizaje de los papeles sexuales es un proceso de gran complejidad, donde intervienen factores cognoscitivos y sociales.

Los padres de familia cumplen una función importantísima, lo mismo que los maestros, compañeros y hermanos.

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El niño avanza por una serie de etapas al ir adquiriendo la conducta propia de su sexo. Y el aprendizaje de los papeles sexuales ejerce un fuerte efecto sobre el conocimiento que el niño tiene de su papel en la sociedad como hombre o mujer, también en los papeles que asumirá para expresar su masculinidad y feminidad.

La identidad sexual y la adopción de papeles son moldeadas asimismo por el ambiente y las experiencias dentro del mismo.

Al niño maltratado le cuesta mucho lograr la identificación de género.

La adquisición de las actitudes sexuales

 Aceptar que todos experimentamos sentimientos sexuales e impulsos desde la infancia como algo natural de lo que no hay que avergonzarse significa  una actitud positiva ante la sexualidad.

El niño se irá creando actitudes positivas o negativas hacia su cuerpo y las funciones orgánicas según las reacciones (verbales y no verbales) de los adultos que interactuan con ellos y les ayudan a bañarse, vestirse, evacuar, etc. Pues las primeras experiencias donde se dé una intimidad psicológica con personas importantes le enseñarán que es segura o peligrosa, agradable o desagradable, buena o mala, etc…

Así los niños irán formando la capacidad para menejar sus primeras experiencias y sentimientos sexuales.

Si los adultos emplean palabras vulgares u obscenas para describir las zonas genitales o para la evacuación, si reaccionan con vergüenza, si delegan a tema tabú ciertas partes o sentimientos del niño, etc… éste tenderá a pensar que hay algo malo en él.

 

La sexualidad es algo natural, conócela como todo lo demás: mediante palabras, actos, interacciones y relaciones.

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Igualmente, algunos niños manifestarán más interés que otros en las palabras de contenido sexual, en tocar los genitales o masturbarse.

Masturbación.

La mayoría de los niños descubren sus genitales casi por accidente durante la niñez. El niño pequeño a veces se frota o acaricia los genitales antes de dormir, mientras los adultos le leen o mientras ve televisión. Se trata generalmente de una actividimagesfdad bastante normal que los tranquiliza.

A cualquier edad puede masturbarse, en forma consciente como inconsciente, para calmarse cuando se siente cansado, tenso, angustiado, estresado, aburrido o aislado de los demás; cuando necesita ir al baño; para atraer la atención o simplemente por el placer que siente. Los niños pequeños se tocan inconscientemente los genitales cuando están preocupados, cansados o excitados.

La masturbación —o automanipulación— debe empezar a preocupar cuando se prolonga gran parte del día, cuando se infectan los genitales o cuando el niño esté en contacto con actividad sexual de adultos, con pornografía o abuso sexual. Si los adultos consideran anormal o precoz esta conducta, pensarán que es mala y tratarán de corregirla avergonzando al niño, amenazándolo o castigándolo. Más bien habría que aplicar las técnicas de observación para detectar la frecuencia y regularidad de este tipo de actos.

Juego sexual.

Entre los 3 y los 5 años de edad el niño aprende que existe un sexo opuesto, provisto de genitales diferentes, con distinto aspecto y distinta función durante el proceso de evacuación.

El niño querrá explorimagesssar estas diferencias y a menudo lo hará mientras juega a la “casita”, al “médico” o a otros tipos de diversión infantil. En esta etapa empieza a interesarle la conducta heterosexual de los adultos y quienes tienen contacto con actos relativos a la sexualidad en los medios de comunicación o con experiencias de la vida real utilizan muñecas y otros juguetes.

Un problema serio puede ocurrir cuando llega a introducir objetos en sus genitales o en los del compañero de juego. Aunque los adultos deben recordar que ello se debe a la curiosidad, también deben explicarle que puede lastimar al introducir objetos no sólo en los genitales, sino también en los oídos, la boca, la nariz y los oídos. Con serenidad deben imponer restricciones al juego sexual, reorientándolo a otras opciones.

La curiosidad respecto del cuerpo humano no es un aspecto negativo durante la infancia y los adultos pueden atender el deseo natural del niño por conocer mejor su cuerpo y el de otros, contestando las preguntas con claridad y franqueza. Algunos libros con ilustraciones ofrecen una respuesta adecuada a muchas preguntas de los niños concernientes a las diferencias sexuales y al nacimiento de los bebés. A los padres de familia se les recomienda utilizar el material más adecuado para la edad del niño, así como los términos correctos (por ejemplo, pene en lugar de “pajarito”).

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Fisgonería o voyerismo en la infancia.

Frecuentemente clasificado dentro de la categoría de “trastornos sexuales”, el voyerismo suele ocurrir cuando se coarta la curiosidad natural del niño en las diferencias sexuales.

El voyerismo y otras conductas equivocadas ocurren en el niño que ha sufrido abuso sexual o que está constantemente estimulado al presenciar la actividad erótica de los adultos. En ocasiones, no se contenta con acciones secretas y muestra más abiertamente su agresividad sexual.

Reacción frente a conductas imprevistas.

Cuando un niño realiza, de repente, actos inadecuados (exhibicionismo, voyerismo, cuando se masturba en público, etc.) debemos:

  1. Conservar la serenidad al reaccionar ante el juego sexual de los niños.
  2. Reorientar la conducta infantil que puede ser perfectamente normal pero que causa incomodidad a algunos.
  3. Expresar claramente las expectativas de la conducta futura y los motivos por lo que una conducta particular no es aceptable.
  4. Investigar cuando se sospeche la existencia de factores negativos en el niño que pueden estar presentes en otros ambientes donde juega y vive.
  5. Usar el vocabulario correcto al referirse a las partes del cuerpo.
  6. Ofrecer oportunidades naturales al niño para que conozca mejor su desarrollo sexual.

BIBLIOGRAFÍA: “El desarrollo social de los niños”
MARJORIE J. KOSTELNIK , S.A. EDICIONES PARANINFO, 2009


ec943b318002282f09c787063e32e162Nayra Martínez Pérez

Cuidadora infantil profesional y estudiante de Psicología

Creadora de Psicocuidado InfantoJuvenil

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